Dorotea, Dori
Doroteo, Doro
Doro y Dori
El otoño engalana la naturaleza con un esplendor sin igual.
Doro tiene que llevar a un pequeño duende a su destino...
Qué algarabía la que arman Doro y Dori,
juegan entre las hojas
mecidos con el tintineo de sus cascabeles
en una luz nueva.
Al atardecer,
sus reflejos llegan hasta el cielo
en un torbellino de colores amables
y una fragancia en el aire
donde brilla la alegría.
Esta es la puerta!





























