Toda llena de cosas sutiles
como mariposa que lleva los perfumes
y los derrama en el aire,
componen la luz suspendida
que la abriga,
sin que ella lo sepa,
entre dos alas.
“…Estaba allí en el umbral, fue en busca de su sombrilla, la abrió. La sombrilla, de seda tornasolada, al ser traspasada por el sol, iluminaba con reflejos movedizos la blanca tez de su rostro. Y ella sonreía allí debajo, al amparo de aquella tibieza; se oían caer una por una las gotas sobre el tenso moaré”. (G.Flaubert, Madame Bovary).
María se acerca al espejo
para componerse el peinado
y arreglarse el vestido,
atado con suaves lazos...
flores imita su cara,
rosa sus labios,
frufrú de sedas y brillos
anuncian sus pasos.









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